Voy en la bici y siento que cada gota que pega en mi cara explota y se vuelve un millón de microgotas esparcidas por la calle. Pedazos de gotas por doquier, ¡es una masacre!
Algunas las absorbe mi campera "impermeable" otras quedan en mi pantalón, en mi cara, algunas las trago. Las que sufren lo peor se despedazan y caen a un mar de gotas en el suelo: Los charcos.
Les paso por arriba con las llantas de mi bicicleta, que arrasa furiosa sobre el asfalta empapado.
Soy una rompegotas.
Mi cabeza gira sin parar como las ruedas de la bici que manejo. No puedo parar de pensar.
Llego tarde al trabajo, tengo miedo de caerme, como me molesta la gente estaciona en la bicisenda.
Estoy cansada, quiero estar en mi casa, espero que Afrika no esté ladrando, no esté triste, esté calentita. La amo. Quiero renunciar.
Soy una tibia.
Cuando me enojo soy un fuego pero trabajé tanto en controlar mis impulsos que ahora me siento una tibia. Puede ser? Las personas se aprovechan de lo permisiva que soy hoy?
Me cagan, me explotan, me lastiman y yo entiendo, entiendo todo. No quiero gritar, porque después me siento mal. Necesito correr.
Soy una iracunda en recuperación.
Tengo miedo de no llegar (a donde?), de caerme, de haber elegido mal, de que el tiempo pase, de no disfrutar lo suficiente, de estar endeudada para siempre, de olvidarme lo que se siente viajar, de ser una careta de mis propios sueños, de dejarme llevar por la pasión de otras personas y perder el eje, de desconectarme de mi cuerpo, mi alma, mi bruja.
Soy una cagona.
Me gusta correr, andar en bici, leer libros mientras me pega el sol calentito, tejer, tomar café, mirar una peli abrazada con alguien, acariciar a Afrika mientras duerme, cantar, escuchar música en el colectivo, cocinar cosas ricas, reír acostada boca arriba, bailar hasta que me transpira la nuca, viajar cerca, lejos y a todos lados, tomar mate con mis papás y mi hermano. Me gusta escribir.
Soy una apasionada de las pequeñas cosas.
Me gusta amar. Me gusta hacer todo al extremo, reír, llorar, gritar. Me gusta estar desnuda, bañarme con agua caliente, tener sexo con caricias. Me gusta ser sexy. Me gusta poder gritar cuando algo me resulta muy injusto o me hace daño y no puedo evitar llorar después. Creo que lo que me gusta hacer en realidad es descargar. También creo que me gustaría más poder no cargar(me).
Soy una intensa.
SY
10/05/18
Las palabras son el espejo del alma siempre que sean sinceras. Por lo demás, a veces no son suficientes, "no hay palabras", o no las encontramos.
ResponderEliminar