.

.

miércoles, 28 de julio de 2010

Mis solcitos

Paz, a pesar de todo..
Ese hermoso sentimiento que me provoca este lugar, para muchos cotidiano y rutinario, pero para mi un lugar fantástico, relajante.
Una simple ciudad, un montoncito de personas que llevo conmigo siempre, que no son para nada simples, son todas complejas y todas mías. A estas personas las llevo en el corazón como diría JC.
Este lugar, con casas, plazas, juegos, un lugar como cualquier otro, una bonita capital de provincia llenisima de recuerdos y vivencias que ni yo misma tengo el honor de recordar, memorias previas a mi existencia, previas a todo, desde esos momentos este lugar es pácifico para mí y común para los demás.
En esta bella ciudad se encuentra ni más ni menos que mis pequeñas y grandes razones de existencia. Esas lucecitas que se iluminan al verme llegar, esas pequeñas caritas, que crecen día a día, esas que amo con tanta desesperación, que protejo con mi vida.
Sí, lo sé, este lugar puede no tener nada de maravilloso, pero resulta mágico cuando estoy en apuros, resulta fascinante SIEMPRE que vengo.
Hoy, disfrutando de mis últimos días de paz, decidí escribir lo que siento, que quizás pongo en abrazos y besos, pero nunca en palabras. Hay una primera vez para todo ¿No es cierto?
Como siempre, siento que con las palabras me quedo corta, porque asi soy yo, siento demasiado. Lamento que las pobres palabras no den a basto para expresar lo que siento, y que mis dedos se esfuerzen tanto sacudiendose sobre el teclado, cada vez más rápido, como si creyeran posible seguir el hilo de mis pensamientos.
Volviendo a esas lucecitas que iluminan mi existir, verlas crecer tan rapido sin poder evitar que los lagrimones recorran sus pequeños rostros, sin que me quede más remedio que abrazarlos y consolarlos en ese momento, sabiendo que lejos pierdo muchos hermosos momentos y tambien pierdo los malos, donde podría ayudar con alguna palabra, un gesto.
Sin embargo, cada vez que vuelvo sin importar el tiempo que haya demorado las lucecitas se revolucionan, revoloteando a mi alrededor, haciendome sentir dichosa de tenerlos.
Mis amorcitos, gracias por hacerme feliz y por hacerme parte de su vida cada vez que abro esa pesada puerta de cedro con entusiasmo indisimulable.
Cada noche de sueño perdida entre risas, historias, recuerdos, consejos. Cada tarde recorriendo kilometros y kilometros en un mismo lugar. Cada tonta pelea, cada despedida entre llantos.
Cada abrazo, cada beso, cada momento, cada mate, cada ayuda, cada consejo, cada momento con ustedes quedará plasmado en mí, para siempre.
Porque me sacan cualquier tristeza, preocupación, porque no hay nada que los iguale, porque dejo todo por un segundo con ustedes.
Gracias, los amo hasta lo inimaginable, ida y vuelta y mucho más.


SY.
28-07-2010

sábado, 17 de julio de 2010

martes, 13 de julio de 2010

Malditos martes 13

Cosas profundas, horribles, hermosas. Cosas sencillas, un instante.
Sólo un momento basta para que abras los ojos. Sólo se necesita de una pequeña fracción de segundo para decidir inconcientemente si hoy será un gran día o será un completo fracaso.
Una seguidilla de decisiones nos llevarán por el camino de la victoria o de la perdición. Esa sabrosa, altanera y gloriosa victoria o esa triste, profunda y frustrante perdición.
Hoy elegí el camino de la victoria, pero puede pasar que los obstáculos sean más fuertes y que este día destinado a ganar termine fracasando. Está en nosotros aprender, poco a poco, a sortear esos obstáculos, y con el tiempo tambien aprender a vencerlos completamente para poder conseguir el objetivo, un buen día.
A veces es pura suerte. Generalmente los peores obstácuos los ponemos nosotros mismos, con nuestra intricada mente, guarida de innumerables misterios inconcientes.

Malditos martes 13 en tu maldita cabeza, que tiene la maldita costumbre de maldecir este día, transformando todas las oportunidades de trinfar en malditos fracasos seguros.

Hoy fue un buen día, por pura suerte y por fuerza de voluntad. Las cosas se las puede ver de distintas formas y eso puede cambiarnos la vida. Mi convicción en este día hizo que mi sonrisa permaneciera la mayor parte del tiempo en mi rostro.
Intentalo, hace de tu día, un gran día y no un típico martes 13.

SY.
MARTES 13-07-2010

martes, 6 de julio de 2010

Añorado paraíso

Un momento más y todo estará terminado.
Explota, se incendia, se retuerce y sufren.
Todos sufren, menos yo.

SY
..-05/06-2010

Un sueño hecho realidad

Me desperté en un lugar terriblemente oscuro y húmedo, no podía ver nada, no sabía donde me encontraba. Tanteé lentamente el firmamento esperando reconocer el lugar pero me fue imposible. Sentí como el miedo subía con un escalofrío por mi espalda, retorciendo mi estómago, acelerando mi corazón, secándome la garganta, ahogándome y llenándome de adrenalina, de terror. ¿Dónde me encontraba? Y lo peor... ¿Cómo había llegado hasta aquí? No había ninguna explicación lógica. Sólo podía estar soñando, cerré los ojos con desesperación deseando despertar, lo intenté una y otra y otra vez, con más fuerza en cada intento, nada, seguía en ese horrible lugar. Estaba desesperada, el miedo iba creciendo a medida que esta vivencia se hacía más real, demasiado.
Me levanté y empecé a caminar lentamente, me aventuré dando pasos inseguros, las lágrimas corrían por mi piel helada y repiqueteaban en el suelo mojado, cada gota caía más fuerte que la anterior, ¡El ruido era insoportable! Llena de terror extendí las manos intentando tantear el camino, inmediatamente me topé con una fría y húmeda pared que me erizó hasta el último pelo, caí al suelo y lloré desconsoladamente ¿Dónde estaba?
En cada inspiración el aire húmedo se impregnaba más en mis pulmones. Esa desesperación que había sentido en un principio, se había apaciguado, pero el miedo seguía
presente, creciendo dentro de mí. Ya más tranquila comencé a gatear por el suelo mojado, podía sentir como sangraban mis manos y mis rodillas, cada movimiento retumbaba en mi cabeza. Entonces lo comprendí, estaba en un pasillo infinito, no había salida. Repentinamente todo parecía haber empeorado, ¿Qué trágico final me había tocado? La desesperación comenzó a apoderarse de mi una vez más, entonces caí al piso con un golpe seco.
No sé cuanto tiempo pasó hasta que desperté, ya no tenía noción del tiempo transcurrido, el camino se me hacía eterno, con miles de esquinas y recovecos, tantas idas y vueltas, todas cada vez más parecidas a las anteriores. No sabía si encontraría una salida, pero tenía que intentarlo, tenía que encontrar un camino, una puerta, algo, necesitaba ver la luz una vez más.
¿Acaso había muerto? ¿Así es como se veía el cielo? ¿Ó era el infierno?
No podía comprender nada, estaba tan aterrada. De pronto sentí como el suelo se secaba despacio, las paredes parecían irradiar calor y el impregnante olor a humedad se hacía cada vez más débil hasta desaparecer por completo.
Este calor acogedor, se llevó el frío y con el mis miedos, mi desesperación. Quizás había una salida, quizás había una salvación. Parecía como si hubiese salido el sol luego de una tormenta.
Permanecí inmóvil esperando alguna señal de la luz, algo que me iluminara, pero nada de eso llegó, todo seguía estando completamente oscuro. Era terrible, me sentía tan perdida, poder sentir esa luz y no poder verla, la impotencia me superaba, mi esperanza se transformaba en ira, mi miedo en decepción. ¿Qué estaba sucediéndome?
Me sentí capaz de llorar nuevamente, pero estaba demasiado cansada, solamente quería dormir, olvidarme de este horrible laberinto, de esta oscuridad. Intenté dormirme, pero no pude conseguirlo, estaba demasiado indignada, atrapada sin poder dormir, sin poder despertar. Me sentía desolada, sin escapatoria alguna. Comencé a correr por los pasillos, las lágrimas salían a borbotones por mis ojos, mis piernas no podían correr más, las paredes me sorprendían en la oscuridad, me lastimaban. Finalmente me rendí, mi cuerpo se flaqueó, haciendo un estrepitoso sonido al caer.
Mágicamente escuché una voz fuerte y clara llamándome. Imaginé que mis deseos me estaban haciendo alucinar.
“¡Yerimén!” Siguió llamándome esta voz tan familiar. Comencé a sentirme segura, ya no estaba sola pero no sabía quien me acompañaba. “Yerimén, terminamos, despiértate!” repitió la voz. Lentamente el suelo comenzó a desvanecerse y poco a poco fui abriendo los ojos.
Estaba acostada boca arriba en lo que parecía ser una camilla, podía sentir que alguien me tomaba por el brazo, pero ya no tenía fuerzas para defenderme. “Lo siento, haremos todo lo que esté a nuestro alcance para corregirlo” dijo la voz con tono sufrido. Era Marco, mi amor.
Se me heló la piel “Marco, ¡¿Dónde estás?!” grité con todas mis fuerzas, lo sentía tan cerca, pero todo seguía negro... ¡Maldita oscuridad!
Todo pasó muy rápido, las imágenes corrieron por mi cabeza, una sobre la otra, aturdiéndome y sofocándome. Un choque, sangre, llanto y lobreguez.
Había perdido la vista, los doctores aseguraban que podría recuperarla luego de varias operaciones, pero yo sabía que viviría en las tinieblas por siempre.
En ese momento deseaba que fuese todo una pesadilla, parecía irónico haber deseado que se terminara aquella experiencia en el laberinto, donde por lo menos podía tener la duda de si volvería a ver la luz o no y en esta pesadilla, estoy segura de que no la veré jamás.
Maldito sueño hecho realidad.

SY
28-04-2009

lunes, 5 de julio de 2010

Te quiero.

No quiero el cielo ni la lluvia de verano,
no quiero la noche ni el día,
no quiero vivir esperando con temor tu partida,
no quiero acostumbrarme a tu presencia
y que me faltes al otro día.

No quiero las nubes ni las estrellas,
no quiero más llantos, más risas,
no quiero tus abrazos ni tus palabras,
no quiero la existencia, no quiero la nada,
no quiero más felicidad, tampoco tristeza.

No quiero más, ya no más..
Te lo pido desde lo más profundo,
Ya no más, no quiero más..

No quiero esta luna ni ese sol,
¡No quiero más eclipses aunque te hagan sonreir!
no quiero el aire que respiro,
no quiero tener tiempo ni para un suspiro,
No quiero la vida ni la muerte.

No quiero extrañar más,
no quiero ni tu cuerpo ni tu pelo
tampoco tus labios con tus besos,
no quiero más tus ojos penetrantes,
¡No quiero ser tu amiga ni tu amante!

¡No los quiero!
No me quiero, no te quiero...
extrañar tanto.

No quiero el olvido ni el recuerdo,
no quiero temer, ni sufrir,
no quiero pensar ni sentir.
Porque nada importa si no te tengo,
es que no quiero nada, si no es con vos.

SY.
05-07-2010