Une se hace grande el día que tiene la genuina necesidad de tomarse unos matecitos solx.
Yo me hice grande un día fresco allá por el 2007 cuando decidí poner la pava al fuego.
La acompañé con ansiedad hasta que el agua estuvo lista. Me enseñaron que había que sacarla justo cuando comenzaban a formarse las burbujas en el fondo de la pava.
Esos si que eran otros tiempos, ahora uno puede setear su aparato eléctrico en "mate" o en "80 grados" y se acabó la historia... y la magia.
Puse la yerba en el mate, hacia un costadito formando una pequeña montañita. (si, todo con ito)
Ojo acá! no hay que llenarlo hasta el tope porque después la yerba se hincha y haces un enchastre bárbaro.
Puse el agua en el termo y tiré el primer chorrito (Sabes las veces que vi a mi mamá quemarse con ese?) eché cuidadosamente el agua en el mate, sobre ese costadito que dejé. Instantaneamente la yerba se empezó a levantar como por arte de magia. Ahí, justo en ese pocito de yerba mojada, clavé la bombilla con vehemencia y volví a echar agua en el mismo lugar.
Así cebé mi primer mate.
Recuerdo como si fuera ayer haberme sentado en la cocina bajo el rayo de sol que entraba por la ventana a tomar mis primeros mates con entusiasmo.
Ya en el tercero o cuarto se levanta mi papá y me dice sorprendido "¿Qué haces? ¿Estás tomando mate? ¿Sola?"
"Si, ¿Querés uno?" Contesté orgullosa.
S.Y.
27-10-2015
Modificado 27-10-2017
.
viernes, 27 de octubre de 2017
martes, 8 de agosto de 2017
La Casa del Árbol
Hace mucho quiero escribir.
No encuentro las palabras, no me salen.
Esta última semana fue un torbellino de emociones.
Todo porque esta vez fue diferente.
Esta vez encontré un lugar. Un espacio del que, por primera vez, no me quería desprender.
Tiene unas tremendas raíces fuertemente abrazadas a la tierra. Cuando este lugar te elige, prende una especie de pepita brillante adentro del pecho.
Una vez que se prende no se apaga jamás, es algo que vibra bien fuerte adentro.
Cada vez que atravesás el umbral esas grandes y fuertes raíces te abrazan y ya no te podés ir.
Lo digo en serio. No puedo contar la cantidad de veces que me despedí de los presentes para hacerlo de nuevo horas más tarde. Eso que vibra en mi pecho quiere estar, esa energía que circula te invita a tomarte una birra más.
Conocí esa casa hace unos 3 años. Siempre de afuera, preguntandome ¿Qué había atrás? ¿Qué hacían esas personas? ¿Es un centro cultural o son un montón de amigos con buena onda? Esta librería es fantástica.
Siempre apurada para ir a trabajar caminaba por la puerta chusmeando, queriendo saber un poco más.
Hace un año tuve el placer de entrar. Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que pasé por la puerta espejada del Bohío hacia la casa. ¡Es enorme! pensé. Ese día me maravillé con los murales, la música, las risas, la cerveza. Era como un mundo secreto escondido detrás de una librería en un rincón de Buenos Aires. Ese día me enamoré de cada aspecto de aquel mundo, en especial de los abrazos. Todos me abrazaron cuando llegué. Nadie me conocía y me sentí en casa.
El tiempo pasó y fue sólo hace unos meses tuve la fortuna de comenzar a trabajar en ese mágico lugar. Pocas veces disfruté tanto de laburar.
Recuerdo un día en particular, sentada en la ventana de la barra mirando a lo lejos como todo funcionaba. ¡Que suerte tengo! Nunca me hubiera imaginado que terminaría trabajando en aquel lugar misterioso al que nunca entraba pero siempre me llamó tanto la atención. ¿Quién lo hubiera imaginado?
Para mi La Casa del Árbol es un abrazo gigante hecho casa, hecho momentos y ahora divido en personas. Cada uno de nosotros se lleva tanto de ese lugar. Yo personalmente me llevo risas, bailes, besos, omelettes, anécdotas, juegos, mates, chinchines de vino ó cerveza y sobretodo mucho, mucho amor.
Este lugar fue para mí una oportunidad de sentir algo nuevo.
Quienes me conocen saben que no tengo apego por nada material, ningún espacio físico. No tengo casa de la infancia, ni a donde volver cuando me siento perdida. Desde que nací me enseñaron a mudarme y dejar atrás todo lo que sentía de alguna manera mío.
Esta semana me descubrí abrazando cada pared de este lugar que se llevó mi corazón.
Ahora estoy pintando todo de blanco y las lágrimas caen sin parar.
No se si es tristeza porque se termina, felicidad porque tuve la oportunidad de formar parte o emoción porque en cada pared rasqueteada me doy cuenta que lo que acá vibra me lo llevo en el pecho para plantarlo en otro lugar.
Una amiga me dijo hace unos días "El Árbol no se termina, vive en el imaginario colectivo. La Casa del Árbol son ustedes."
Cuando pienso en este lugar siento profundo agradecimiento por lo compartido y por lo que vendrá junto a un grupo de personas de una calidad humana inigualable.
Gracias por tanto arbolito de mi corazón.
S.Y.
31-08-2017
No encuentro las palabras, no me salen.
Esta última semana fue un torbellino de emociones.
Todo porque esta vez fue diferente.
Esta vez encontré un lugar. Un espacio del que, por primera vez, no me quería desprender.
Tiene unas tremendas raíces fuertemente abrazadas a la tierra. Cuando este lugar te elige, prende una especie de pepita brillante adentro del pecho.
Una vez que se prende no se apaga jamás, es algo que vibra bien fuerte adentro.
Cada vez que atravesás el umbral esas grandes y fuertes raíces te abrazan y ya no te podés ir.
Lo digo en serio. No puedo contar la cantidad de veces que me despedí de los presentes para hacerlo de nuevo horas más tarde. Eso que vibra en mi pecho quiere estar, esa energía que circula te invita a tomarte una birra más.
Conocí esa casa hace unos 3 años. Siempre de afuera, preguntandome ¿Qué había atrás? ¿Qué hacían esas personas? ¿Es un centro cultural o son un montón de amigos con buena onda? Esta librería es fantástica.
Siempre apurada para ir a trabajar caminaba por la puerta chusmeando, queriendo saber un poco más.
Hace un año tuve el placer de entrar. Recuerdo como si fuera ayer la primera vez que pasé por la puerta espejada del Bohío hacia la casa. ¡Es enorme! pensé. Ese día me maravillé con los murales, la música, las risas, la cerveza. Era como un mundo secreto escondido detrás de una librería en un rincón de Buenos Aires. Ese día me enamoré de cada aspecto de aquel mundo, en especial de los abrazos. Todos me abrazaron cuando llegué. Nadie me conocía y me sentí en casa.
El tiempo pasó y fue sólo hace unos meses tuve la fortuna de comenzar a trabajar en ese mágico lugar. Pocas veces disfruté tanto de laburar.
Recuerdo un día en particular, sentada en la ventana de la barra mirando a lo lejos como todo funcionaba. ¡Que suerte tengo! Nunca me hubiera imaginado que terminaría trabajando en aquel lugar misterioso al que nunca entraba pero siempre me llamó tanto la atención. ¿Quién lo hubiera imaginado?
Para mi La Casa del Árbol es un abrazo gigante hecho casa, hecho momentos y ahora divido en personas. Cada uno de nosotros se lleva tanto de ese lugar. Yo personalmente me llevo risas, bailes, besos, omelettes, anécdotas, juegos, mates, chinchines de vino ó cerveza y sobretodo mucho, mucho amor.
Este lugar fue para mí una oportunidad de sentir algo nuevo.
Quienes me conocen saben que no tengo apego por nada material, ningún espacio físico. No tengo casa de la infancia, ni a donde volver cuando me siento perdida. Desde que nací me enseñaron a mudarme y dejar atrás todo lo que sentía de alguna manera mío.
Esta semana me descubrí abrazando cada pared de este lugar que se llevó mi corazón.
Ahora estoy pintando todo de blanco y las lágrimas caen sin parar.
No se si es tristeza porque se termina, felicidad porque tuve la oportunidad de formar parte o emoción porque en cada pared rasqueteada me doy cuenta que lo que acá vibra me lo llevo en el pecho para plantarlo en otro lugar.
Una amiga me dijo hace unos días "El Árbol no se termina, vive en el imaginario colectivo. La Casa del Árbol son ustedes."
Cuando pienso en este lugar siento profundo agradecimiento por lo compartido y por lo que vendrá junto a un grupo de personas de una calidad humana inigualable.
Gracias por tanto arbolito de mi corazón.
S.Y.
31-08-2017
miércoles, 31 de mayo de 2017
¿De dónde viene?
Cuando las lágrimas salen descontroladas recorriendo cada rincón hasta encontrar el suelo, mis manos, un pañuelo, una almohada. Ese es su fin.
Cuando los pensamientos salen descontrolados recorriendo cada rincón, es diferente. Ahí no es el fin, sino el comienzo.
El comienzo.
Lo imagino como una patada de canguro directo a la boca del estómago.
Deja un agujero... interminable.
Oscuro.
¿Cómo se rellena?
¿Sólo con tiempo?
Uno ya sabe lo que viene cuando se ha cruzado con tantos canguros, puede olerlos.
Ese día me olía a canguro.
Aún así nunca se puede atajar la patada, Es como si traspasara todas las barreras que uno tiene, todos los escudos.
¿Será porque viene desde adentro?
S.Y.
31-05-2017
Cuando los pensamientos salen descontrolados recorriendo cada rincón, es diferente. Ahí no es el fin, sino el comienzo.
El comienzo.
Lo imagino como una patada de canguro directo a la boca del estómago.
Deja un agujero... interminable.
Oscuro.
¿Cómo se rellena?
¿Sólo con tiempo?
Uno ya sabe lo que viene cuando se ha cruzado con tantos canguros, puede olerlos.
Ese día me olía a canguro.
Aún así nunca se puede atajar la patada, Es como si traspasara todas las barreras que uno tiene, todos los escudos.
¿Será porque viene desde adentro?
S.Y.
31-05-2017
viernes, 31 de marzo de 2017
Fragmento de arena
Granos de arena en el viento, los arbusto se mecen.
Ecos de risas. Recuerdos de lo que fue.
Cuando no se que hacer, ni a dónde mirar imagino que los colores se vuelven canción y bailo al ritmo de lo que me rodea.
S.Y.
31/05/2015
Ecos de risas. Recuerdos de lo que fue.
Cuando no se que hacer, ni a dónde mirar imagino que los colores se vuelven canción y bailo al ritmo de lo que me rodea.
S.Y.
31/05/2015
miércoles, 29 de marzo de 2017
En la búsqueda
¿Qué estás buscando?
Hay cosas contra las que no se puede luchar, corrientes que son demasiado fuertes.
Avasallante.
Te lleva puesto. ¡Cuidado!
.
.
.
.
Confusión.
Respirás un ratito, parece que el río está calmo.
Te envuelve el pie y de nuevo para abajo. ¡Cuidado!
A veces solo es cuestión de buscar por otro lado.
S.Y.
29/03/2017
Hay cosas contra las que no se puede luchar, corrientes que son demasiado fuertes.
Avasallante.
Te lleva puesto. ¡Cuidado!
.
.
.
.
Confusión.
Respirás un ratito, parece que el río está calmo.
Te envuelve el pie y de nuevo para abajo. ¡Cuidado!
A veces solo es cuestión de buscar por otro lado.
S.Y.
29/03/2017
jueves, 23 de febrero de 2017
Historia Primera
Amor es todo es que me sorprendo sintiendo cuando te veo venir.
Con el pecho explotado y esas cosquillas en la panza que se extienden hasta la punta de mis dedos.
Una sonrisa boba cruza mi cara de punta a punta y me encuentro con tus ojos que me hacen olvidar el vértigo que me produce quererte tanto.
S.Y.
28/12/2016
Con el pecho explotado y esas cosquillas en la panza que se extienden hasta la punta de mis dedos.
Una sonrisa boba cruza mi cara de punta a punta y me encuentro con tus ojos que me hacen olvidar el vértigo que me produce quererte tanto.
S.Y.
28/12/2016
Amores de aeropuerto
Pequeñas parejas de todo tipo y color, de todas las formas y edades pasan frente a mis ojos.
Mientras algunos circulan emocionados riendo, hay quienes corren, otros pocos discuten.
Extraño tu risa.
Caminan de la mano una pareja de chinos maravillados con el ron cubano del Duty Free.
¡Con cuanta dulzura se miran estos dos jovenes chilenos que cruzan tranquilos hacia la zona de embarque!
Una pareja de unos 65 años discute fuerte, son cubanos. El hombre lleva en su espalda una cantidad inimaginable de bolsos y mochilas. La mujer que camina a su lado habla tan rápido que no termino de comprender cual es el problema.
Escribo y te pienso.
Mientras observo este peculiar desfile de sujetos, espero tu encuentro.
Durante este instante y los que vendrán.
Quiero caminar de tu mano con la mochila en la espalda riendo como los chinos.
Cruzándonos en la vida de un otro que escriba sobre nuestros ojos mirándose fijo en algún aeropuerto.
S.Y.
25/01/2017
Mientras algunos circulan emocionados riendo, hay quienes corren, otros pocos discuten.
Extraño tu risa.
Caminan de la mano una pareja de chinos maravillados con el ron cubano del Duty Free.
¡Con cuanta dulzura se miran estos dos jovenes chilenos que cruzan tranquilos hacia la zona de embarque!
Una pareja de unos 65 años discute fuerte, son cubanos. El hombre lleva en su espalda una cantidad inimaginable de bolsos y mochilas. La mujer que camina a su lado habla tan rápido que no termino de comprender cual es el problema.
Escribo y te pienso.
Mientras observo este peculiar desfile de sujetos, espero tu encuentro.
Durante este instante y los que vendrán.
Quiero caminar de tu mano con la mochila en la espalda riendo como los chinos.
Cruzándonos en la vida de un otro que escriba sobre nuestros ojos mirándose fijo en algún aeropuerto.
S.Y.
25/01/2017
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