Une se hace grande el día que tiene la genuina necesidad de tomarse unos matecitos solx.
Yo me hice grande un día fresco allá por el 2007 cuando decidí poner la pava al fuego.
La acompañé con ansiedad hasta que el agua estuvo lista. Me enseñaron que había que sacarla justo cuando comenzaban a formarse las burbujas en el fondo de la pava.
Esos si que eran otros tiempos, ahora uno puede setear su aparato eléctrico en "mate" o en "80 grados" y se acabó la historia... y la magia.
Puse la yerba en el mate, hacia un costadito formando una pequeña montañita. (si, todo con ito)
Ojo acá! no hay que llenarlo hasta el tope porque después la yerba se hincha y haces un enchastre bárbaro.
Puse el agua en el termo y tiré el primer chorrito (Sabes las veces que vi a mi mamá quemarse con ese?) eché cuidadosamente el agua en el mate, sobre ese costadito que dejé. Instantaneamente la yerba se empezó a levantar como por arte de magia. Ahí, justo en ese pocito de yerba mojada, clavé la bombilla con vehemencia y volví a echar agua en el mismo lugar.
Así cebé mi primer mate.
Recuerdo como si fuera ayer haberme sentado en la cocina bajo el rayo de sol que entraba por la ventana a tomar mis primeros mates con entusiasmo.
Ya en el tercero o cuarto se levanta mi papá y me dice sorprendido "¿Qué haces? ¿Estás tomando mate? ¿Sola?"
"Si, ¿Querés uno?" Contesté orgullosa.
S.Y.
27-10-2015
Modificado 27-10-2017
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