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martes, 3 de abril de 2012

Pequeñeces


Ese momento donde todo se reduce a la nada, donde cada detalle cuenta.
Las ramas se mecen con el viento, las montañas en el fondo, las libélulas se cruzan, el reflejo del sol en el agua.
Cuando los detalles lo son todo debemos retratarlos, recordarlos.
Los pequeños momentos lo son todo en la vida, la felicidad se esconde en ellos. 
Hay que saber apreciarlos, ver con más detenimiento.


Me tomo un momento para disfrutar del paisaje, es majestuoso... Todos mis sentidos están atentos.
Hace frío pero estoy bien, el viento silva, sacude mi pelo largo, con los pies en el agua helada puedo sentir el barro en el fondo, el agua cristalina se ensucia y ya no puedo verlos, a mis pies claro.
A pesar de lo irregular de la piedra donde estoy sentada, pude encontrar la comodidad. El agua hace unos pocos firuletes, como si el viento le hiciera cosquillas, juraría que puedo sentir el gusto de ese agua tan clara. Es deliciosa.

El sol se asoma por detrás del algodón y me pega fuerte en la espalda, como avisando que está ahí. Es un alivio, el calor del sol opaca un poco el frío de las ráfagas constantes.

Son pocos los momentos en los que nos encontramos a nosotros mismos sin miedo, relajados, disfrutando.
  Me encantan esas pequeñeces que hacen de un momento algo mágico.


SY
03-02-2012

jueves, 29 de marzo de 2012

¿Qué puedo decirme?

Este es el momento, estoy segura. En los días que estuve alegre siempre me falseé. En las noches que me sentí tan mal como para llorar a gritos, no lloré a gritos sino silenciosamente, tapada por la almohada. Pero ahí también uno exagera. No se puede ser lúcido con el pecho hinchado de congoja, o de desesperación. Mejor llamémosle desesperación. Sólo para mi, claro. Que los demás cuelguen sus etiquetas: Hipocondría, neurastenia, luna. Yo he llegado a un pacto conmigo misma y por eso la llamo desesperación. Este es el momento, estoy segura, porque no estoy alegre ni desesperada. Estoy, como decirlo, simplemente tranquila. No, ya me falseo. Estoy horriblemente tranquila. Así está mejor.

Un párrafo que me llamó la atención...
Gracias por el fuego, Benedetti.
29-03-2012

Escapar


Huir, evadir, fugarse, desaparecer, escurrirse, escabullirse, esfumarse, escapar...
Cuando viajamos siempre lo hacemos con un objetivo... conocer un lugar, escapar de un lugar, conocer gente, escapar de la gente, de uno mismo, de todo.
La última vez que viajé fue para escapar, es cierto, pero no de un lugar o una persona, ahora que lo pienso bien fue por las dos cosas.
Quiero escucharme, encontrarme, fortalecer ese interior que todos tenemos pero pocos le damos el valor y la importancia que merecen.
Viajar en tren, el bello traqueteo que permite que las palabras salgan sin problema, que fluyan los pensamientos directo al papel.
El paisaje de fondo, tan oscuro, profundo, lleno de pequeñas vidas, luces lejanas.. ¿Dónde está la luna?
El río, mágico sonido de los rápidos, pareciera como si barriera todos los problemas y se los llevase lejos... me gusta tanto el río.
Una vez escribí unos renglones, los encontré mucho tiempo después, decían "peligroso río que trae tanta paz, bajo el resplandor de la luna, la multitud está por..." y así lo dejé, tan inconcluso. Fue frente al Río Paraná, estaba sentada en la arena, la luna brillaba, estaba increíblemente hermosa esa noche y ese resplandor se reflejaba en el tranquilo Paraná.
Eso quiero, irme al río, escaparme al río.
Prendí un cigarrillo, hoy tiene un gusto raro.
Está mal amar así a un lugar, es decir, que yo ame el río por como me siento cuando estoy ahí y no por lo que es el río , aunque de todas formas ¿Qué es? es una pregunta demasiado subjetiva.
El ser humano tiene la capacidad de pensar, don poderosamente destructivo, sentir, imaginar, crear  pero a su vez puede ser tan individualista, narcisista y egocéntrico.
El individualismo me molesta pero todos somos egoístas en algún punto, algunos más que otros.
Mi cigarrillo ya no tiene gusto raro.
Las montañas te hacen sentir tan pequeño e insignificante, aunque no es la montaña sino su inmensa dimensión lo que nos empequeñece.
El océano, río, mar, las montañas, las llanuras, el cielo, la luna, las estrellas, el sol, los elefantes y las ballenas azules, todos tan inmensos. Algunos se achican ante ellos, por otro lado hay algunos que creemos que la inmensidad la decidimos nosotros, nuestro alma no tiene dimensiones, podemos ser tan grandes como queramos, el cielo no es el límite, está mucho más allá, mucho más adentro.
El cuerpo un envase tan visceral, tan sexual, el alma prisionera y la sociedad que no deja de imponer nuevos límites superficiales, la ropa, la plata, el trabajo, la sed de poder.
Necesito otro cigarrillo, espero que no tenga gusto raro... Perfecto.
Es tan fácil estar mal, el dolor en el estómago, miedo, soledad, ruido y silencio o como dije alguna vez el miedo a ese silencio lleno de ruido.
A veces quiero apagarme, pero lo mejor que puedo hacer es escupirlo, escucharme y sacarlo de mi sistema, limpiarlo y arrancar de nuevo. Por eso viajo.
Me limpio lejos de todo y vuelvo para ensuciarme otra vez.
Huir para reencontrarte con tu interior, no hay que tener miedo, es inmenso pero es tuyo, sos vos, soy yo. Soy inmensidad... y acá de nuevo con el narcisismo.
A veces la gente huye de si misma y tiene terror de escuchar lo que hay dentro, la sensibilidad, las emociones, miedo a ser frágiles.
Fugarse, desaparecer ¿A dónde? al silencio, en busca de unión, equilibrio, paz.
Necesito esfumarme, escapar pero no al río, ni a la montaña, ni a la música, ni al cuaderno...
Escapar dentro mío correr por mis pasillos, porque me imagino con pasillos, con aberturas a los costados, sentarme en algún suelo, ahí dentro mío y encontrar ese equilibrio para después salir y volverme a ensuciar.

SY.
28-03-2012

Fragmento que continuará...

Sus ojos brillaban a la luz del radiante sol, me acerqué para verla mejor, sin hacer un ruido.. que hermosa era, enormes ojos color avellana envueltos en inmensas pestañas un perfil que bajaba por el delicado tobogán de su nariz hasta sus pequeños y carnosos labios rosados; Su silueta podía hacer recular a cualquiera. De todas formas podía ver que había engordado desde la última vez que la había visto, tenía puesto un vestido floreado al cuerpo que terminaba en volados que se revolvían con el viento húmedo de estación. A pesar de esos ojos vacíos, era tan hermosa.
Hace unos años me la arrebataron de los brazos, no pude con el dolor, ni con la culpa ¿Qué había hecho para merecer algo tan terrible? más tarde comprendí ¿Qué había hecho para merecerla? Desde un principio todos supimos que era demasiado para mi, pero por alguna extraña razón ella me amaba incondicionalmente.

???

SY.
03-12-2011

Escarbando


Revolviendo viejos cuadernos me encontré con estos textos que quiero compartir.
Son escritos del año 2009.

• Sentir.
• Definitivamente me cansé de vos.
• Mi camino.
• ¿Para qué preocuparse?
• Hijos de Osiris.
• En las profundidades de mi pensamiento.



SY.
03-12-2011