Las ramas se mecen con el viento, las montañas en el fondo, las libélulas se cruzan, el reflejo del sol en el agua.
Cuando los detalles lo son todo debemos retratarlos, recordarlos.
Los pequeños momentos lo son todo en la vida, la felicidad se esconde en ellos.
Hay que saber apreciarlos, ver con más detenimiento.
Me tomo un momento para disfrutar del paisaje, es majestuoso... Todos mis sentidos están atentos.
Hace frío pero estoy bien, el viento silva, sacude mi pelo largo, con los pies en el agua helada puedo sentir el barro en el fondo, el agua cristalina se ensucia y ya no puedo verlos, a mis pies claro.
A pesar de lo irregular de la piedra donde
estoy sentada, pude encontrar la comodidad. El agua hace unos pocos firuletes,
como si el viento le hiciera cosquillas, juraría que puedo sentir el gusto de
ese agua tan clara. Es deliciosa.
El sol se asoma por detrás del algodón y me
pega fuerte en la espalda, como avisando que está ahí. Es un alivio, el calor
del sol opaca un poco el frío de las ráfagas constantes.
Son pocos los momentos en los que nos
encontramos a nosotros mismos sin miedo, relajados, disfrutando.
Me encantan esas pequeñeces que hacen de un momento algo mágico.
SY
03-02-2012
hola Sofia ,gracias por visitar mi blog ,Ana Maria Cabrera ,la editora de Martin Zinny
ResponderEliminareste viernes 15 a las 19 horas en Guiraud Libros (Coronel Díaz entre Mansilla y Paraguay).
un beso!
Muchas gracias!!!!!!!!!!
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