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jueves, 29 de marzo de 2012

¿Qué puedo decirme?

Este es el momento, estoy segura. En los días que estuve alegre siempre me falseé. En las noches que me sentí tan mal como para llorar a gritos, no lloré a gritos sino silenciosamente, tapada por la almohada. Pero ahí también uno exagera. No se puede ser lúcido con el pecho hinchado de congoja, o de desesperación. Mejor llamémosle desesperación. Sólo para mi, claro. Que los demás cuelguen sus etiquetas: Hipocondría, neurastenia, luna. Yo he llegado a un pacto conmigo misma y por eso la llamo desesperación. Este es el momento, estoy segura, porque no estoy alegre ni desesperada. Estoy, como decirlo, simplemente tranquila. No, ya me falseo. Estoy horriblemente tranquila. Así está mejor.

Un párrafo que me llamó la atención...
Gracias por el fuego, Benedetti.
29-03-2012

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