Tierra en las uñas, olor a pasto mojado,
esa luz que me entrecierra los ojos brilla en lo alto,
de vez en cuando un respiro de algodón grisaseo
me permite apreciar los verdes puntiagudos
que parecen tocar el cielo, una plaza llena de juegos
donde ya nadie juega. Frío, calor, oídos atentos,
sale el sol.
Corazón contento, una hormiga explora mi papel,
se baja y se vuelve a perder.
Letras COLORADAS como narices de payasos
se amontonan en mi hoja y me recuerdan
a mis manos manchadas de culpa azulada.
Se oyen murmullos que se pierden en el ruido silencioso,
entre el pasto y el asfalto.
Me cruza una brisa helada que me hace erizar la piel,
es el sol, que se esconde otra vez.
SY.
31.05.10
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