Si las lágrimas que caen despacito acariciando mi cara tuvieran las respuestas, las guardaría cuidadosamente en un pequeño frasquito para mirarlas bien de cerca cada tanto, siempre que lo necesite.
Si el viento en un susurro me dijera cual el camino, cerraría lo ojos y correría sin miedo en esa dirección, confiando plenamente en sus indicaciones.
Si la lluvia se mezclara con el viento y tus besos con mis lágrimas, ahí estaríamos los dos, parados frente a ese camino, con los ojos cerrados y con un frasquito lleno de respuestas adentro del corazón.
SY.
26-12-16
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