Comienza una vez más ese cosquilleo infinito, inconfundible. Aquel que hace estallar todos los sentidos.
Me encuentro confundida como corriendo en un papel en blanco, extasiada por no saber. Buscando respuestas, queriendo encajar las piezas (quizás por costumbre).
Esta incertidumbre es algo tortuosa mas, a su vez, es de alguna manera placentera.
Tengo miedo de que me hagas un mutis por la derecha. Quiero saltar, tirarme a esto que estaba esperando. ¿Qué estoy esperando? ¡Qué miedo!
Te deseo hace mucho, me oxidé esperando que llegues y ahora tengo miedo de saltar. Se que si no lo hago me voy a arrepentir.
Esta sensación de estar volando entre las nubes, de verte tan cerca, de creer que todo es posible hace que me rodee de personajes que revuelven sin parar este sentimiento. Cada vez estoy más segura de que es esto lo que necesito pero no se a dónde, no se cómo y podría decir que tampoco se cuando. Pero eso que importa?
Te quiero comer, te quiero caminar, te quiero abrazar con todos mis sentidos. Me quiero presente en cada uno de tus rincones. Quiero dedicar mi vida a conocerte.
Me emociono imaginandome ahí, caminando por tus tierras, sintiendo el viento en la cara, el sabor de tus comidas, admirando tus paisajes, oyendo el ruido de todos tus mares golpeando en cada costa, oliendo cada flor, cada perfume de cada ciudad.
Estoy enamorada de la vida, de la tierra y de la hermosa posibilidad que tengo de recorrerla. Cada vez más cerca, cada vez más palpable este sueño convirtiéndose en realidad.
SY.
13-10-2016
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